Hay viviendas que se explican solas al recorrerlas, y esta es una de ellas. Situada en una finca clásica de arquitectura elegante, transmite desde el primer momento una sensación de calma y solidez, como esos espacios pensados para durar y acompañar distintas etapas de vida.
La distribución es clara y equilibrada, sin excesos ni espacios desaprovechados. La luz natural entra de forma generosa en todas las estancias y va marcando el ritmo del día. Los suelos de madera en espiga recorren la vivienda y aportan carácter, continuidad y una calidez difícil de encontrar.
El salón es amplio, luminoso y silencioso, cómodo tanto para el día a día como para compartir momentos. La cocina es independiente y espaciosa, con buena ventilación natural y una organización práctica, pensada para el uso real y cotidiano.
La zona de descanso se compone de cuatro dormitorios bien proporcionados, todos con armarios empotrados y una sensación de serenidad muy marcada. Son estancias versátiles, fáciles de adaptar según las necesidades. La vivienda cuenta con un baño completo, ambos con ventilación natural, funcionales y bien conservados.
Dispone de calefacción individual por gas natural mediante radiadores, garantizando confort durante todo el año. La finca se encuentra en una calle tranquila y arbolada, rodeada de edificios representativos, en una zona consolidada y agradable para vivir.
Una vivienda con luz, equilibrio y personalidad, para quienes valoran los espacios auténticos y bien pensados.