Lo primero que llega es la luz. Cuatro ventanales abren el salón a la calle y el sol del centro de Madrid entra hasta el último rincón. El salón, el comedor y la cocina forman un único espacio amplio, pensado para vivirlo en compañía: las comidas largas, los amigos que vienen de visita, los planes que se alargan sin prisa. La cocina, con su isla central, está hecha para estar.
La calle es de esas pocas que quedan en el centro: tranquila, reservada, casi privada. Estamos en Jerónimos, uno de los barrios más codiciados de Madrid, a cinco minutos andando del Retiro. El Paseo del Prado, el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Real Jardín Botánico quedan al alcance de una caminata, y la estación de Atocha está prácticamente a la vuelta de la esquina — vuelos y AVE desde la puerta de casa.
La reforma se acaba de terminar y, sinceramente, es difícil encontrar algo así en Madrid. Está hecha en el lenguaje del Organic Modern, el estilo que define hoy el lujo residencial europeo: materiales naturales, paleta cálida y formas serenas.
Los 115 metros cuadrados se completan con dos dormitorios dobles y dos baños, uno de ellos en suite. La vivienda se entrega lista para entrar a vivir, con la opción de conservar el mobiliario actual.
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