Ático singular en Príncipe de Vergara, en el corazón del Barrio de Salamanca, con una superficie construida de 366 m² y aproximadamente 320 m² útiles dispuestos en una única planta de gran amplitud. La vivienda ha sido concebida con un criterio claro: que cada espacio tenga entidad propia, que los recorridos sean naturales y que la luz y la privacidad convivan sin esfuerzo. La selección de materiales, la altura de techos y la calidad de los acabados elevan el conjunto muy por encima del estándar de la zona, haciendo de este ático una propuesta verdaderamente diferencial en el mercado residencial de lujo de Madrid.
La entrada principal recibe al visitante con la generosidad que corresponde a una vivienda de este rango. Desde el hall de acceso, la distribución se despliega de forma orgánica hacia dos grandes áreas bien diferenciadas: la zona social, orientada hacia la terraza y la calle, y la zona privada de dormitorios, que ocupa el ala opuesta con absoluta independencia funcional.
El salón-comedor es sin duda el corazón social de la vivienda. Sus proporciones permiten articular con holgura un área de estar diferenciada del comedor, ambas comunicadas visualmente pero con identidad propia. Un detalle de carácter singular: la presencia de chimenea, que aporta calidez y personalidad a un espacio que, de otro modo, podría resultar meramente representativo. Junto al salón, un pequeño balcón actúa como antesala exterior, un espacio íntimo de transición entre el interior y la gran terraza principal.
La terraza constituye uno de los activos más valiosos del inmueble. Perfectamente integrada con el salón a través de amplios ventanales, permite disfrutar del entorno urbano al aire libre durante todo el año, ya sea para el uso cotidiano o para recibir invitados en un ambiente de exclusividad difícil de encontrar en pleno Barrio de Salamanca.
La cocina-office ha sido concebida tanto para el uso diario como para la función de representación. Con espacio suficiente para incorporar una zona de desayuno o trabajo informal, ofrece una configuración versátil que se adapta al ritmo de vida de sus residentes. Su ubicación en planta facilita la conexión directa con el salón-comedor, favoreciendo una circulación fluida en los momentos de mayor actividad del hogar.
Adyacente a la cocina, el lavadero resuelve con eficiencia la zona de trabajo doméstico, liberando así al resto de la vivienda de cualquier función de servicio visible. Este espacio se integra dentro de una dependencia de servicio completamente autónoma, que cuenta con habitación propia, baño y zona de armarios —un conjunto independiente e invisible desde el área privada de la familia.
La zona de dormitorios se articula a través de un corredor interior que da acceso a las tres habitaciones principales, todas ellas con baño en suite, concebidas con una filosofía de máximo confort y privacidad individual.
La suite principal ocupa el extremo del ala privada y cuenta con un generoso vestidor, convirtiendo esta estancia en una suite de auténtico carácter hotelero. El baño, de grandes dimensiones, completa el conjunto con una dotación completa y de alto nivel. Es un refugio dentro del hogar donde el espacio, el orden y el silencio se combinan para ofrecer el descanso que merece una propiedad de esta categoría.
La segunda suite dispone de baño propio y una configuración interior que admite igualmente la incorporación de una zona de vestidor o escritorio, adaptándose con facilidad a distintos perfiles de uso —suite para invitados, habitación de adolescente o despacho privado con baño propio.
La tercera habitación es la más versátil del conjunto. Con baño en suite, puede funcionar como dormitorio doble, suite para invitados de larga estancia o incluso como sala de estudio, en función de las necesidades de los residentes. Las circulaciones interiores están resueltas con inteligencia, evitando interferencias entre las distintas estancias y asegurando recorridos limpios y discretos.
El inmueble se encuentra en un edificio de marcado carácter residencial, con un único propietario por planta —una condición que garantiza un nivel de privacidad y tranquilidad fuera de lo común en el centro de la capital. La finca dispone de servicio de conserjería, plaza de garaje y trastero.
El Barrio de Salamanca es uno de los enclaves más consolidados y apreciados de Madrid: un distrito que combina la solidez arquitectónica del ensanche decimonónico con una oferta de servicios de primer orden. En el entorno inmediato de la propiedad se encuentran algunos de los colegios más reconocidos de la capital, centros hospitalarios de referencia, embajadas, boutiques de las principales firmas internacionales, restaurantes de alta cocina y una extensa red de parques y zonas verdes —entre ellos El Retiro, a pocos minutos a pie.
Una oportunidad singular para adquirir un ático de carácter verdaderamente residencial en una de las direcciones más codiciadas de Madrid: donde la amplitud de planta, la calidad de los acabados, la privacidad del edificio y la excepcionalidad del barrio se combinan para ofrecer un hogar de primer nivel, sin concesiones.